Borgoña

Si existe una región vitivinícola llena de misticismo e historia profunda, esa es Borgoña. Cuna de grandes chardonnay y pinot noir que fueron inspiración para el resto del mundo, oasis de monjes que dedicaron su vida entera a comprender y divulgar la importancia de los suelos y climas en el desarrollo de la vid.

Una región con historia

Borgoña ha albergado diversas culturas; celtas, galos, romanos, galoromanos y pueblos germánicos. Es sabido que ya en el siglo II a.C se elaboraba vino allí. Las primeras vides fueron plantadas en el I a.C y aunque se cree que los celtas ya cultivaban la vid y  hacían vino antes de la llegada de los romanos, sin dudas fueron estos últimos los responsables de la expansión y arraigo de la vitivinicultura.

Desde el 587 las ordenes religiosas y sus abadías se convirtieron en un centro de poder de la iglesia católica que adquirió, a través de donativos en efectivo y en tierras, importantes propiedades en las áreas vitivinícolas de la Côte d´Or. Con la fundación de la orden del Císter de Citeaux en 1098 se fomenta la cultura del vino entre los monjes que experimentaban y desarrollaban sus conocimientos en el Clos de Vougeot para luego difundirlo al resto del continente europeo gracias a su rápida expansión.

Más tarde suceden dos hechos que marcarían el futuro de esta zona vitivinícola; el primero es un decreto de Felipe el Audaz, duque de Borgoña, que en 1395 ordena el arranque de la cepa gamay en la región a favor de la pinot noir en vista de su calidad superior. Gracias a esta decisión prontamente los vinos de Borgoña ganan gran prestigio que les permite ubicarse en las mesas de la corona francesa y en las de la cúpula de la iglesia católica en Francia.

El segundo evento se da cuando Nicolas Rolin, canciller de Felipe el Bueno, en 1443 funda los Hospices de Beaune; un hospital para los desprotegidos que ya en su fundación tenía sus propios viñedos para poder sustentarse, a lo largo del tiempo estos también fueron creciendo gracias a donativos. Muchos de ellos están calificados como Premier Cru y Grand Cru. Aquí anualmente se realiza una subasta que significa una herramienta de gran importancia para el comercio de los vinos de la región y un sustento para el hospital y el Museé des Hospices.

Las cepas de la Borgoña

La Borgoña se caracteriza por producir principalmente vinos varietales, algo no muy frecuente en las grandes regiones del viejo mundo. Chardonnay y pinot noir son las cepas más importantes, estas dos variedades de uva pueden dar gran diversidad de estilos entre viñedos muy cercanos. Sin embargo hay otras dos cepas permitidas una es la blanca aligoté, muy utilizada para la elaboración del crémant, y la otra la tinta gamay, esta última en los viñedos de Mâconais y Côte de Chalonnaise puede mezclarse con la pinot noir.

Chardonnay y pinot noir son las reinas de la región y ocupan en conjunto cerca del 80% de las 25.000 hectáreas de viñedo de la región.

El terroir de Borgoña

El terroir, esa conjunción de clima, suelo, mano del hombre etc., es importantísimo en Borgoña y los más famosos terroirs de este lugar tienen en común suelos ricos en caliza.

Cómo Chablis que con sus suelos de caliza y creta es ideal para el chardonnay; otro suelo de caliza, con marga o arcilla, es de la Côte d´Or. Los suelos de la Côte Chalonnaise y el Mâconnais tienen menos cantidad de este material, sin embargo todos tienen un factor común que es la combinación de un buen drenaje en las partes rocosas y la capacidad de la retención de agua de los sustratos arcillosos, barrosos o margosos.

El clima es continental, con veranos calurosos e inviernos fríos, suelen darse precipitaciones durante la época de la floración o vendimia lo que puede afectar la producción. Las diferencias entre añada y añada suelen ser muy marcadas en la Borgoña debido a las oscilación climática, por ello cada año se hace un análisis y calificación de la cosecha.

Los más famosos terroirs de esta región tienen en común suelos ricos en caliza.

Los viñedos de Borgoña


Ph: Vinos de Borgoña

Chablis, Auxerre (en el departamento de Yonne) y el Châtillonais (en el departamento de Côte d´Or) son los más septemtrionales viñedos de Borgoña, el primero es famoso por sus elegantes y estimulantes chardonnay, allí se encuentran viñedos clasificados como grand cru y premier cru; Auxerre en cambio destaca por algunos buenos tintos secos y aromáticos de Irancy. El Châtillonais por su parte, fuera de algunos buenos crémants, produce blancos y tintos básicos AOC Bourgogne.

La Côte d´Or con 50 km de extensión alberga casi todos los viñedos grand cru y premier cru de Borgoña. Allí nos encontramos con la Côte de Niuts que elabora casi exclusivamente tintos complejos y bien afinados. En la Côte de Beaune hay tintos más robustos, sin embargo aquí los mejores vinos serán blancos armoniosos, afrutados y minerales. Los vinos de Hautes Côte de Niuts y Hautes Côte de Beaune, que se elaboran a unos 400 m.s.n.m., suelen ser más estructurados que los de zonas más bajas.

En el departamento de Saône-et-Loire encontramos la Còte Chalonnaise, que elabora blancos y tintos y posee viñedos clasificados como premier cru; también el Mâconnais que elabora blancos rústicos pero con mucha tipicidad y el municipio de Pouilly-Fuissé.

Las AOC de Borgoña

Borgoña tiene un sistema de AOC o Appellations d´Origine Controlée (sinónimo de DOC) que se divide en apelaciones regionales (Bourgogne), municipales (Villages) y de gran cru, para la que rigen los límites y controles más severos. La AOC más sencilla es la que lleva el nombre de Bourgogne.


Superficie ocupada por cada nivel de AOC – Fuente: Vinos de Borgoña

Productores destacados

Algunos de los productores más destacados de la región son Michel Laroche, Domaine Long-Depaquit, Domaine William Fèvre y Domaine Bernard Defaix.

Puedes descubrir más en la web oficial: Vinos de Borgoña

Lau Malbec, una sommelier en Bolivia.

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