Torrontés vino blanco argentina

Torrontés, cepa emblema de los blancos argentinos

Torrontés es una variedad de uva vinifera americana y nació en el norte argentino, allí donde misioneros religiosos habían dejado abandonadas viñas de moscatel de Alejandría y criolla chica.

La historia de la torrontés

Hasta la llegada de los europeos al continente americano no se conocía aquí el vino y mucho menos sus técnicas de elaboración. Las uvas silvestres americanas simplemente no tenían las características necesarias para brindar un vino de calidad y, seguramente por ello, no llamaron la atención de los nativos.

Sin embargo, es gracias a los colonos españoles que el vino llega a nuestras tierras directamente desde Europa. Claramente importar vino continuamente en aquellas épocas era complicado, los sistemas de transporte y conservación no estaban aún muy desarrollados (básicamente se viajaba en barcos y los mares guardaban muchos peligros, desde enfermedades y naufragios, hasta piratas) por lo tanto, los colonos optaron por traer plantas a América de la familia Vitis Vinifera, variedades de uva que hasta entonces únicamente crecían en el continente europeo.

Así se marca un primer hito en la historia de la viticultura americana, la llagada de las Vitis Vinifera, uvas aptas para producir vinos de alta calidad enológica.

De esta manera, se da inicio al cultivo de la vid en nuestro continente. Y mientras la iglesia católica (que necesitaba del vino para celebrar la eucaristía durante las misas) se introducía en la región e iba conquistando nuevas zonas, avanzaba también el desarrollo de los viñedos hasta en las tierras más recónditas de América.

Sin embargo, en determinado momento, algunos de esos viñedos fueron abandonados y las plantas en lugar de perecer por la falta de cuidado fueron creciendo de forma salvaje, hasta incluso llegar a encontrarse entre ellas y producir, mediante la cruza natural, el surgimiento de nuevas variedades de vid conocidas como variedades criollas (misma designación que se les daba a las personas nacidas en América descendientes de padres europeos).

Nace así la torrontés, «única variedad criolla de alto valor enológico y actual cepa emblemática de los vinos blancos argentinos», según palabras del experto doctor en Historia, Pablo Lacoste.

Ya se menciona a la torrontés en documentos que datan del año 1860. Se estima que esta cepa surgió en la provincia de Mendoza, Argentina, y pasó desapercibida mezclada entre otras vides durante al menos unos 50 años. Tiempo en el que se fue propagando hasta hacerse evidente que se trataba de una planta diferente a las demás.

Al tratarse de una nueva variedad de uva, no había referencias sobre ella y desde la teoría «no existía», entonces los viticultores de la época buscando encajarla encontraron que lo más parecido era el torrontés de La Rioja, España, y por ese motivo comenzaron a llamarla de la misma forma. Sin embargo, no existe coincidencia ampelográfica entre estas variedades.

Torrontés, la criolla más famosa

Torrontés es la variedad de uva criolla más famosa, presenta una alta calidad enológica (lo que significa que posee grandes aptitudes para dar vinos de excelente calidad) y es una de las cepas blancas más extendida de norte a sur de Argentina, aunque también ha traspasado fronteras y al día de hoy se la puede encontrar en Chile y en los viñedos del valle de Samaipata de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Torrontés y sus variantes

Existen tres variantes de la uva torrontés: torrontés riojano, torrontés sanjuanino y torrontés mendocino. Las uvas de torrontés riojano son las que dan los mejores vinos, secos y con fragancias que recuerdan a los moscateles y gewürztraminer. Se destaca especialmente en la indicación geográfica (IG) Cafayate, ubicada en la provincia de Salta, al norte de Argentina. En esos valles de altura, las condiciones climáticas propician que esta cepa mantenga una acidez elevada y concentración de aromas y sabores.

Estudios de ADN realizados en el año 2003 por la investigadora Cecilia Agüero han determinado que el torrontés riojano surgió a partir de la cruza natural de las cepas moscatel de Alejandría y criolla chica, también conocida como listán prieto.

Las otras dos torrontés, la sanjuanina y la mendocina, son aprovechadas como uvas para consumo en fresco, pasas, entre otros.

¿Cómo es el vino de torrontés?

El vino de torrontés es de color amarillo claro, en ocasiones desarrolla matices dorados y verdes. Se caracteriza por sus aromas florales que recuerdan a la flor de azahar, la rosa, el jazmín y el geranio, también acompañan las notas frutales que recuerdan a las uvas blancas dulces y frutas tropicales, en ocasiones se muestra ligeramente especiado. Si bien sus aromas pueden hacernos pensar que estamos ante un vino dulce, en boca se muestra seco y con acidez refrescante.

Torrontés vino blanco argentino

Maridaje para el vino de torrontés

El torrontés, que como todo vino blanco se servirá siempre fío (entre 9 y 11 °C), es un excelente compañero de pescados, mariscos, y carnes blancas. Combina muy bien con comidas picantes y condimentadas, por ello la cocina india, china o tailandesa son grandes acompañamientos y claro que marida excelente con platos de la cocina regional del noroeste argentino, en especial con las empanadas y el locro.

Ampelografía del torrontés riojano

Según un informe del INV, el torrontés riojano se caracteriza ampelográficamente por sus hojas grandes, contorsionadas, gruesas, con abundante lanosidad en la faz inferior. Sus racimos son grandes, de bayas esféricas, amarillo doradas, con una tonalidad característica y de un perfume particular.

Ampelografía de la uva torontés riojano

Referencias: Wines of Argentina

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Lau Malbec, una sommelier en Bolivia.

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